viernes, 19 de junio de 2015
lunes, 15 de junio de 2015
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Ni harta de güiski
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—Acostúmbrate guapa, eso es lo que hay, o lo tomas o lo dejas pero hagas lo que hagas, no podrás escapar, a menos que te vayas a vivir debajo de un puente o te eches a la calle y te conviertas en una vagabunda.
—pero debe haber una solución, quizá el problema esté mal planteado, ya sabes, no existen los problemas….
—déjate de frases hechas y acéptalo. Te han echado de la empresa, tu marido se ha ido con otra, tus hijos no pegan un palo al agua y el médico te ha dicho que te tienes que operar. Si realmente crees que tienes opciones, menuda ilusa sigues siendo a pesar de la edad que ya tienes.
—Bueno, lo de la empresa es una putada, y lo de la operación también. En cuanto a lo de Paco, me he liberado de él, el santo escuchó mis plegarias, lo de mis hijos lo estoy arreglando, tienen ya más de veinte así que tendrán que asumir que son mayores, de hecho Juan ya lo está haciendo, se ha apuntado al paro, y ha empezado a estudiar otra vez, la nena dice que se va a Ámsterdam con una amiga que la va ayudar a buscar un curro.
—¿de verdad crees que vas a estar tranquila teniendo a la nena en semejante sitio? Eso no te lo crees ni harta de güisky, y el niño estudiando, ¡anda ya….! Y tú sin marido, haciendo amigos nuevos, a tu edad, como si fueras una adolescente, sí, sí, adolescente de cuarenta y tres tacos, ¡vaya juventud!
—pues sí, he vuelto a nacer, me siento llena de vida, ahora tengo todas las posibilidades, antes la historia se había detenido frente a mi puerta y ya no pasaba nada ni creía que fuera a pasar….
—pues fíjate que sí, ¿te parece poca historia si toda tu vida se ha vuelto del revés?
—pues del revés la vida me parece más interesante, tengo mi casa, mis hijos, he perdido diez kilos y los hombres me llaman para salir, mis nuevas amigas son muy divertidas y es la primera vez en años que puedo hablar con alguien que me entienda y me mire a los ojos.
—los hombres, cómo no, una recién separada es un manjar exquisito, se te supone ávida de sexo aunque es más bien de compañía masculina, reconoce que cuando te separaste tenías mucho miedo a estar sola.
—Sí, es verdad y por eso metí la pata demasiadas veces, hasta que una aprende…
—¿ah, sí? ¿Qué has aprendido?
—pues a ser yo misma, a quererme y no tragar porque si, a disfrutar de mi libertad aunque ésta tengo un coste, porque la soledad es dura, sobre todo al principio, no puedo negar que no haya echado de menos a Paco, pero cuando pudimos volver, no pude soportar la idea de estar juntos de nuevo, de pasar horas sin hablarnos, y el recuerdo de que la soledad que entonces sentía era mucho más grande estando con él que estando como estoy ahora, me hizo desistir y continuar sola mi camino.
—entonces ¿qué? ¿qué vas a hacer?
—está claro que meterme debajo de un puente o mendigar por ahí, no. Voy a echar currículos y seguir estudiando, esta vez idiomas. Lo de la operación, serán unas horas y al final me voy a alegrar muchísimo porque era algo que tendría que haber hecho hace años. Este quizá no sea un buen momento monetario pero si no lo aprovecho, pasará la oportunidad. Y sí, he vuelto a empezar, ¿dónde está el problema?
—….mamá!!!!!! ¿Dónde está mi chaqueta negra?????
—Bueno, Berta, creo que ahora te sientes mucho mejor, no hay nada como hablar con el espejo, enfrentarte a ese demonio pequeño y rojo que no para de clavarte el tridente y chincharte para joderte la vida, aunque conmigo no puede, anda que no… —¡¡¡ya voy Juan!!!!! Chao bonita, ya hablamos…
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